LA CIENCIA DE BESAR

¿A cuántos de nosotros no nos gusta besar? Creo que a todos ¿no?, pero apuesto que no muchos saben que existe una ciencia que se encarga de estudiar el beso, La Filematología; esta nos habla de sus orígenes, su historia y significado, los tipos de besos, los elementos que intervienen en este y las reacciones que provoca en el ser humano.

Se dice que un beso es el acto de tocar algo con los labios, por lo general a otra persona y se da por primera vez de la madre hacia su hijo como una demostración afectiva.

Existen interpretaciones que afirman que su origen se remonta a la época del hombre de cromagnon, cuando la mujer alimentaba a sus crías masticando la comida hasta hacerla puré y luego pasarla de su boca a la de su hijo. 

Otros datos históricos acerca del beso, especifican que fue hasta el siglo VI cuando éste ya no solo era una muestra de afecto entre madre e hijo sino también entre los adultos, que luego se extendió por Europa y casi todo el mundo. 

Pero así como varían las versiones en cuanto al origen del beso, también son varios sus significados a lo largo de la historia; como ejemplo tenemos el beso de traición que menciona la biblia que refiere al que le da Judas a Jesucristo en la mejilla para entregarlo y mismo con el que se condena.

En culturas como la Celta, se decía que el beso tenía poderes curativos, mientras que en la Edad Media, el caballero que besaba a una dama estaba obligado a casarse con ella. 

Como muestra de afecto paso a ser también una expresión de amor hacia la otra persona. Sin embargo y durante la Revolución Industrial, quedo prohibido. La gente ya no podía besarse en público. 

Posteriormente y ante tal prohibición, allá por los años 60, la gente se reveló y comenzaron a besarse en público. 

Por otro lado la gente solía besar la mano de aquella persona con un nivel social más alto, o el de mayor jerarquía en la familia como los padres, abuelos o bisabuelos o bien quien tuviera un cargo importante en determinado ámbito como el padre de la iglesia, los cardenales, los obispos, etc.; ese beso era muestra de respeto más que de afecto; en cambio se besaban en la mejilla dos personas de iguales condiciones como muestra cercanía. 

A las damas por su parte y para no faltarles al respeto también se les besaba en la mano, en vez de la mejilla. 

Sea aquí o en china, hace 100 años o en estos momentos, en público o en privado, un beso siempre será bien recibido; ya que la Filematología ha demostrado que un ósculo nos ayuda a estar sanos y bajar de peso, pues por cada beso que damos quemamos hasta 26 calorías, se fortalece nuestro sistema inmune, hace que el pulso se acelere y se prolonga la vida de quien lo practica continuamente. 

La ciencia del beso también estudia los sentidos que intervienen en el momento de dar un beso, que son el gusto, el tacto y el olfato. Cada uno por separado produce una reacción química y emocional entre los participantes que producen un cambio en el estado mental al combinarse la reacción de estos sentidos.

Está comprobado que si besamos a la persona indicada se reducen los niveles de la hormona que produce el estrés y aumentan los niveles de oxitocina. 

Así que como dice un buen amigo mío un taco y un beso no se le niega a nadie y menos sabiendo que tiene sus beneficios, en lo personal lo prefiero si es lento, tierno y eterno…

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